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Otra mujer dijo haber cruzado a Juan Carlos Rubilar al sur de Las Isletas

Fue el domingo que desapareció. Lo vio caminar al costado de la ruta 11 y en la entrada de un campo. La Policía volverá a las lagunas de esa zona con bote y perros.

Algunos vecinos le habían dicho a la Policía que en Las Isletas vivía otra mujer que cruzó camino con Juan Carlos Rubilar, el domingo 4. Después de hablar con casi todos los puesteros de los campos aledaños y varios vecinos del pueblo, los investigadores dieron con la testigo que muchos les refirieron, pero pocos pudieron señalarles con precisión dónde ubicarla. La mujer les confirmó a los efectivos que, tal como les habían comentado, vio a un joven el día que desapareció “Pupi”. Primero lo avistó caminando a la vera de la ruta 11 y, a los pocos minutos, a metros de la entrada de un campo. En el momento, creyó que era uno de los tantos que viven en la zona, pero después comenzó a pensar que podía ser el chico discapacitado de Villa Mercedes que desapareció la última noche de “Los Corsos de los Pueblos”.

La mujer es de apellido Fernández. Si el muchacho con el que se atravesó resultó ser Juan Carlos eso la convertiría en la última persona que lo vio. Pues, según ella, lo cruzó como a las once de la mañana, en las afueras de Las Isletas, indicó el oficial principal Juan Zavala, jefe de la Subcomisaría 24ª, a cargo de las averiguaciones.

Fernández contó que ese domingo se dirigía a “El Renoval”, el campo de su hermano, ubicado al suroeste del pueblo. Iba en su auto, con su nieta.

En el trayecto, a un costado de la ruta provincial avistó a un joven. Caminaba rápido, como solía hacerlo Rubilar. Llevaba en una mano una botella con agua. Eso quiere decir que “Pupi” ya había pasado por la casa de Rodríguez, la vecina de Las Isletas, a la que le pidió un poco de agua y le dio una botella con agua fresca.

A Fernández no le llamó la atención, y siguió en busca del campo de su hermano. Pero tomó el camino equivocado. Dobló por una calle vecinal que lleva hasta la entrada de otra estancia, “La Patricia”. “Cuando se dio cuenta de que se había equivocado, se quiso volver. Pero no podía dar la vuelta con el auto y tuvo que seguir hasta la entrada de La Patricia”, narró Zavala.

Continuó por esa calle, cercada en ambos costados por alambre, y de unos mil metros de extensión. Cuando llegó a la tranquera de la estancia, dio la vuelta, para encarar otra vez hacia la ruta. Al terminar el giro, se topó de frente con el mismo chico que había visto hacía un rato. Estaba a unos cincuenta metros del auto.

Es probable que Rubilar haya caminado detrás del coche, pues en esos campos donde los caminos son apenas huellas, bordeados de pastizal y médano, los vehículos no pueden transitar a más de diez kilómetros por hora. Lo que relató Fernández fue confirmado, además, por su nieta, aclaró el oficial principal.

Esos testimonios motivaron a los investigadores a realizar una nueva serie de rastrillajes en esa zona rural, que ya han recorrido con perros y drones. “Hemos repasado a caballo el campo ‘El Indio’, también donde hay soja”, contó. Pero en esa nueva búsqueda no hallaron rastros de «Pupi».

Si bien ya habían revisado las lagunas de ese sector, con la ayuda de los perros, sólo lo hicieron en las orillas. Hoy regresarán y se internaran en las lagunas y los espejos de agua de los alrededores con un bote, que el amigo de un policía les facilitó. Volverán con dos perros de la división Canes de San Luis, especializados en el rastreo.

La búsqueda comenzará alrededor de las ocho y media, en la laguna que hay en el campo «El Jagüel», situada a unos 15 kilómetros al suroeste de Las Isletas, y seguirá en «La Eva». Luego revisarán la laguna que hay en una estancia de un tal Rivas y terminarán en «El Sayape».